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Práctica y uso de medicina ancestral Uno de los pilares del vivir bien en el plano social es la salud integral (espiritual, corporal y mental) de la población, por ello el indicador referido a la medicina ancestral nos parece fundamental en el plano de la complementariedad con la medicina convencional u occidental, ya que es precisamente este último punto el que se trabaja de manera común a nivel de las instancias estatales (gobierno central, prefecturas y municipios) y las instituciones privadas.
El interés del presente indicador es verificar el estado de la medicina ancestral en las comunidades de base. Es de dominio común que la medicina ancestral ha sido y es importante dentro del corpus cognitivo y cultural de las comunidades de base sobre todo rurales, y que mantienen cierto grado de vigencia más por negación hacia la concepción de la medicina convencional que por virtudes propias. Con negación nos referimos a que la medicina convencional a pesar de diversas políticas tiene todavía un carácter restrictivo económicamente en la cobertura, también existen problemas culturas en cuanto a la concepción y el enfoque de tratamiento y relacionamiento médico/pacientes. La intención es verificar el grado de vigencia tanto en la práctica como en el uso a partir de sus contribuciones positivas, su pertinencia cultural, la relación entre médico ancestral y los pacientes, y sobre todo la dimensión espiritual de éste tipo de medicina como parte de la vida cotidiana (social y material). La dimensión espiritual es indisoluble de la dimensión física en el tratamiento de enfermedades desde la visión de la medicina ancestral, ya que partimos de la hipótesis que es precisamente ésta dimensión la que ha sufrido un mayor grado de erosión en cuanto a conocimiento como en la práctica cotidiana. El indicador nos permitirá verificar cuales son las fuentes fundamentales de erosión de ésta dimensión y por tanto mejorar los procesos de apoyo e “intervención”. Mediante la relación con otros indicadores, en esta misma temática se buscará también encontrar los puntos específicos y concretos donde las medicinas ancestrales y las convencionales pueden encontrar puntos de interacción, tanto en lo conceptual y enfoque como en lo práctico, y de esta manera ser coherentes con uno de los principios lógicos de los pueblos indígenas originarios de Latinoamérica; complementariedad entre diversas formas de conocimiento y prácticas cotidianas. |